Sede Yucatán

Laboratorio Nacional de Geointeligencia

Información Digital y Poder: el aeropuerto que está y no está

“La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional ha causado gran controversia desde el momento en el que se mencionó por primera vez”. Aunque esta frase podría aplicar perfectamente a cualquier lugar del mundo en el que se haya planeado o realizado una obra similar, el caso de México ha dado mucho de qué hablar. Escándalos, cancelaciones, reanudaciones, juicios, amparos, dimes y diretes no han faltado entre dos grupos claros: los que saben y los que no. Por un lado, el problema de los que saben es que, a favor o en contra, no queda claro si sus opiniones son gratuitas o compradas. Por otro lado, el problema de los que no, es que creen que si. Pero a jalones y empujones, para bien o para mal, la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) ha dejado dudas, pérdidas y enemistades. Quizá, y solo quizá, la decisión fue correcta: cancelar las obras por la poca claridad, oscurantismo y polémica que había entorno al proyecto. El problema, en todo caso, es cancelarlo y, peor aún, reubicarlo en las mismas condiciones por las que se tomó la decisión inicial: sin claridad, a oscuras y con polémica.

 

No hay buenos ni malos en un asunto tan polarizado. No valen las discusiones de café o de sobremesa para cambiar el rumbo. Lo único que valió, esta vez, fue una desinformada consulta ciudadana mal organizada, mal ejecutada y mal interpretada donde los que no saben, pero creen que si, dieron su opinión (algunos más de una vez y hasta lo presumieron). Pero lo más grave no fue la mala concepción de la consulta que, visto lo visto, fue mucho mejor que contar manos alzadas de simpatizantes ante una pregunta sesgada. El problema es la desinformación que ha habido, hay y, seguramente, seguirá habiendo respecto al tema. 

 

La desinformación, como el hambre, el racismo y la pobreza, no son problemas de los que deberíamos de estar hablando o preocupándonos en el 2019. Computadoras, dispositivos móviles, redes sociales, prensa digital, blogs y chats son componentes de una fórmula que nos brinda acceso a grandes cantidades de información a un ritmo nunca antes visto. El problema es que, con la poca regulación que existe en la famosa red de redes (internet), en donde todo se permite, la información que recibimos suele estar desinformada. Fake News (noticias falsas), Hoax (bulos), fraudes, cadenas, gazapos y memes circulan todos los días por todos los medios con el objetivo de fomentar protestas, risas, discusiones, tensiones o miedos. Contenido dirigido a usuarios que, muchas veces, son incapaces de discernir entre algo falso y algo verdadero, pero con plena capacidad de participar en una cadena que propague (o viralice) toda clase de información sin validar su fuente o su contenido. Cuando este contenido lo generan los usuarios, personas como usted o como nosotros, no hay mucho que perseguir; la libertad de expresión siempre debe prevalecer. El problema es cuando la desinformación es causada o fomentada por las grandes industrias de la información presentes en internet que son ya parte de nuestra vida cotidiana. Tal es el caso de Facebook o Google, que han desarrollado algoritmos que, de acuerdo a información que han inferido de nuestro comportamiento en la red, deciden por nosotros qué información debemos ver primero y qué información no debemos ver nunca. Los resultado de nuestras búsquedas o el orden de las noticias que aparecen en nuestro “muro” no son completamente obra de la casualidad. 

Este tipo de prácticas se conoce y se acepta, al final de cuenta, usamos servicios prestados por terceros que nos resultan de gran utilidad en nuestras actividades diarias y, al ser gratuitos, no hay mucho por donde quejarse. ¿Pero qué pasa cuando nos ocultan información que puede resultar de gran relevancia para tomar una decisión que incluso pueda afectar el rumbo de nuestro país? Volvamos al tema del NAICM… el cancelado. ¿Sabe usted el porcentaje de avance que tenía? Se lo presentamos en la siguiente imagen satelital (ver Figura 1), capturada en la plataforma de Google Maps antes de su cancelación en enero de este año. 

 

Figura 1.- Avances de la construcción del NAICM antes de su cancelación

En la imagen se puede observar un buen avance de la estructura central (el edificio en forma de X) y de la pavimentación de las pistas y áreas de rodaje del ex-nuevo aeropuerto. ¿Pero qué pasa si queremos ver actualmente como va la construcción del NAICM? Bastaría con entrar a https://www.google.com/maps/@19.5239369,-98.977668,12140m/data=!3m1!1e3 que contiene las coordenadas precisas de la construcción para poder ver la imagen anterior; sin embargo, actualmente, como muestra la siguiente imagen (ver Figura 2), la estructura simplemente ha desaparecido.

 

Figura 2.- Imagen actual de Google Maps en la zona del NAICM

 

En la imagen se puede observar como la plataforma Google Maps se encargó de borrar cualquier rastro de la construcción del NAICM. Lo que no se puede observar muy bien es la razón: ¿evitar problemas o polarizaciones? ¿a petición de alguna autoridad o Institución? ¿por algún error en la nueva imagen? y, además, ¿cómo lo hizo?

Aunque seguramente el porqué sea imposible de aclarar, a través de otra herramienta de la misma empresa, llamada Google Earth, podemos obtener información del cómo. En la siguiente imagen (ver Figura 3), se puede observar que la imagen de la zona del aeropuerto fue sustituida por otra de la misma zona pero capturada más de 4 años atrás (el 13 de enero de 2015). Adicionalmente, y con ayuda de la búsqueda de imágenes históricas que proporciona la misma herramienta, podemos recuperar la última imagen conservada por Google y ver los restos ocultos del cancelado aeropuerto. En la última imagen (ver Figura 4), se puede observar una imagen de la zona del NAICM captada vía satélite el 25 de marzo de 2018, en donde se aprecian avances importantes en la construcción del aeropuerto.

 

Figura 3.- Imagen actual de Google Earth (captada vía satélite el 1/13/2015)

 

Figura 4.- Imagen histórica de Google Earth (captada vía satélite el 3/25/2018)


No está por demás decir, nuevamente, que somos usuarios de un servicio gratuito que, seguramente, en los términos y condiciones que aceptamos antes de usarlo, hacen referencia al modo en los que ellos pueden usar o desusar la información que nos “regalan”. Tampoco se debe olvidar que el que la imagen ya no muestre la estructura y sus avances no hace que el problema desaparezca o que el proyecto haya sido más o menos viable... mucho menos que aporte o quite credibilidad al también cuestionado aeropuerto de Santa Lucía. Lo que sí debemos de tener en cuenta es que el hacer cosas buenas que parecen malas quita méritos a decisiones que, aunque bien tomadas, quedan percudidas de los viejos sucios métodos que nos tienen acostumbrados los gobiernos anteriores. Manejo de prensa, censura, caja china, como le queramos llamar… ¿tiene el poder el Gobierno para manejar a su antojo a una de las empresas más importantes del mundo? ¿tiene una de las empresas más importantes del mundo tan poco tacto como para realizar un cambio por cuestiones técnicas en un momento tan crítico y polémico? ¿que más deciden que no veamos? Dos frases, de dos grandes amigos, siempre me vienen a la mente en situaciones así. La primera, para el gobierno: “ante la duda: dilo todo, dilo rápido y dilo tú”. La segunda, para nosotros, ante un futuro incierto y censurado: “¿Qué es lo próximo?”.